En 99 Noches en el Bosque, la clase que eliges antes de entrar a una partida cambia bastante la experiencia. Algunas facilitan la recolección de recursos, otras mejoran el combate o la supervivencia en solitario, y otras están pensadas para apoyar al resto del grupo. Como desbloquearlas cuesta diamantes, que no se consiguen de un día para otro, la pregunta importante no es solo cómo conseguir una clase, sino cuál merece la pena para tu forma de jugar.
Cómo funciona la Tienda de Clases
Las clases se compran en la Tienda de Clases diaria, que está en el lobby, en el edificio situado a la izquierda del punto de aparición. En ordenador se abre acercándose al mostrador y manteniendo pulsada la tecla de interacción; en móvil y consola aparece el botón correspondiente al acercarte. Dentro verás la lista de clases con su precio en diamantes, una descripción de sus ventajas y la herramienta inicial con la que empiezas al usarlas.
La tienda tiene una particularidad que pilla por sorpresa a muchos jugadores: no todas las clases están disponibles a la vez. Cada día se renueva la selección, y algunas clases aparecen como agotadas hasta la siguiente renovación. Si tienes en mente una clase concreta y hoy no está, lo más práctico es guardar los diamantes y volver a mirar al día siguiente, en lugar de gastarlos en otra por impaciencia.
La compra es permanente. Una vez desbloqueada, la clase queda disponible en tu cuenta para elegirla al empezar cualquier partida. Además, cada clase puede subir de nivel hasta un máximo de tres. Para hacerlo hay que cumplir condiciones relacionadas con su función, que aparecen en el menú al seleccionar la clase: una clase de combate te pedirá derrotar enemigos, una de apoyo, ayudar a tus compañeros, y una de recolección, reunir recursos. Cada nivel mejora sus ventajas, así que una clase barata bien subida puede rendir más que una cara recién comprada.
Con la actualización de talentos, los diamantes tienen un segundo uso: desbloquear talentos que refuerzan las clases que ya posees. Eso significa que cada diamante compite entre comprar una clase nueva o fortalecer una que ya usas. Si tienes una clase favorita, invertir en sus talentos suele notarse antes que añadir otra clase a la colección.
Cómo conseguir diamantes sin depender de la suerte
Los diamantes salen sobre todo del juego normal. Las misiones diarias dan una cantidad constante si las revisas cada vez que entras. Las insignias, que se obtienen al cumplir objetivos concretos como sobrevivir cierto número de noches, rescatar a los niños perdidos o realizar acciones especiales, también entregan diamantes y forman una de las rutas más fiables a largo plazo. Los cofres que encuentras explorando el bosque pueden contener diamantes, y algunos lugares peligrosos, como las fortalezas de los cultistas, guardan cofres especialmente valiosos.
A eso se suman las fiestas de actualización de los sábados, en las que los desarrolladores reparten diamantes entre los jugadores conectados, y los códigos que se publican de vez en cuando en los canales oficiales del juego. También existe una tienda de diamantes que se paga con Robux, pero no es necesaria para desbloquear clases: con constancia, todas se pueden conseguir jugando.
Una buena costumbre es anotar qué insignias te faltan y planificar partidas orientadas a ellas. Muchas se consiguen de paso mientras juegas con normalidad, pero otras requieren acciones concretas que no harías sin buscarlas. Combinar esa lista con las misiones diarias convierte cada partida en una fuente de diamantes, aunque no llegues muy lejos.
Qué clase elegir según tu forma de jugar
Más que buscar la “mejor clase” en abstracto, conviene preguntarse qué te cuesta más en las partidas. Si sueles quedarte sin recursos o tardas demasiado en reunir madera y chatarra, las clases orientadas a la recolección, como el Leñador o el Campista, aceleran las primeras noches y permiten mejorar antes la fogata y el banco de trabajo. Son buenas primeras compras porque su efecto se nota en cualquier partida.
Si lo que te mata son los enemigos, las clases de combate, como el Guardabosques, el Asesino o el Berserker, mejoran el daño, la resistencia o el manejo de armas. Suelen ser más caras y sacan más partido cuando ya entiendes el juego, porque su ventaja depende de saber cuándo pelear y cuándo huir. Las clases de supervivencia, como el No Muerto, ayudan a aguantar más, aunque algunas dependen bastante de tener compañeros que te ayuden.
En grupo, las clases de apoyo cobran mucho valor. El Médico y el Apoyo empiezan con objetos de curación y mejoran la capacidad de mantener vivo al equipo, mientras que clases como el Cocinero facilitan la gestión de la comida. Con las actualizaciones de doma de animales llegaron clases como el Cuidador del Zoológico o el Maestro de Bestias, pensadas para quienes disfrutan de tener mascotas que acompañan en la partida. Y hay clases más de nicho, como el Apostador, que empieza con un objeto aleatorio, o las ligadas a biomas concretos.
Si juegas habitualmente con los mismos amigos, poneos de acuerdo para repartir funciones. Un grupo con un recolector, un combatiente y alguien de apoyo avanza mucho más que cuatro jugadores con la misma clase. Esa coordinación también ayuda a decidir quién compra qué, de modo que cada uno invierta sus diamantes en algo que el grupo necesita.
Subir una clase de nivel también requiere algo de planificación. Antes de empezar la partida, abre el menú de la clase y revisa qué condición te falta para el siguiente nivel. Si es derrotar cierto tipo de enemigo, ese día te tocará salir a buscarlos; si es ayudar a tus compañeros o recolectar un recurso concreto, organiza tu papel en el grupo en esa dirección. Jugar a favor de la condición hace que la clase suba en unas pocas partidas, mientras que ignorarla puede dejarla estancada durante semanas aunque la uses a diario. El progreso de nivel se guarda entre partidas, así que no hace falta completarlo de una sola vez.
Hay que tener en cuenta que el juego se actualiza casi cada semana y que los desarrolladores ajustan con frecuencia las ventajas, los precios y los requisitos de nivel de las clases. También aparecen clases de temporada que solo pueden usarse durante un evento y dejan de estar disponibles cuando termina. Antes de gastar en una clase, revisa su descripción actual dentro de la tienda, que es la información que realmente cuenta, y no te fíes de clasificaciones antiguas que circulan por internet.
La clase por defecto, la que tienes sin gastar nada, no es una mala forma de empezar. Jugar varias partidas con ella enseña cómo funcionan la fogata, el banco de trabajo, las criaturas nocturnas y la exploración, y ese conocimiento hace que cualquier clase posterior rinda más. Mientras tanto, los diamantes se acumulan, y cuando llegue el momento de elegir sabrás con mucha más claridad qué te falta.
Un error frecuente es comprar varias clases baratas seguidas solo por tener más opciones. Cada una necesita tiempo para subir de nivel, y repartir partidas entre muchas hace que ninguna llegue a su mejor versión. Elegir una o dos clases principales, subirlas hasta su nivel máximo y reforzarlas con talentos suele dar mejores resultados que tener una colección amplia de clases a medio camino.

